UNA NUEVA FORMA DE LIDERAZGO
Autor: Daniel Rosales.
En poco más de 10 años, el Coaching como profesión ha evolucionado de manera notable, acompañando la necesidad de desarrollar nuevos paradigmas de aprendizaje. Entendemos al coaching como una manera de ser, que servirá como base de cualquier actividad. Desde esta mirada, se constituye en una competencia genérica sobre la que apoyan las competencias específicas requeridas para ejercer el hacer.
Este proceso de aprendizaje, muy poderoso, desarrolla una nueva manera de relacionarnos, de comunicarnos, de coordinar acciones con el otro y con nosotros mismos, donde Coaching y liderazgo son virtualmente sinónimos.
El gerenciamiento tradicional está basado en “ordenar y controlar”. Pero en el paradigma alternativo del Coaching, se propone que “hacer una diferencia”, tanto en el dominio de los resultados como en el de las relaciones, significa “transformar seguidores en líderes”. Para hacerlo, el dirigente-coach necesita desarrollar la cultura del compromiso, tanto en él como en su conjunto de relaciones.
En Coaching decimos que si alguien está comprometido a lograr algo (que fácticamente sea posible), sólo necesita diseñar quien necesita “estar siendo” para lograrlo. El coaching interviene en la estructura del observador, ofreciendo otros puntos de vista distintos a los actuales, ampliando la capacidad que el observador posee. El objetivo es que cada persona pueda percibir posibilidades que previamente no eran obvias, y accionar sobre ellas.
Este nuevo paradigma de liderazgo produce transformaciones en el modo de observar y de pensar, generando la manera de ser que se requiere para lograr los resultados a los que aspiramos.
Respecto a las organizaciones, el Coaching Ontológico las observa como una red de compromisos que se manifiestan a través del lenguaje, el cuerpo y las emociones. Precisamente allí es donde esta práctica profesional propone encontrar “lo que está faltando”, para lograr los resultados que no se están logrando. Esto implica interpretar a la organización constituida en conversaciones, en un hablar y escuchar que no sólo “describe” la realidad sino que de alguna forma y a través del discurso, está permanentemente “generando” diferentes realidades.
Decir que a través del lenguaje, el cuerpo y las emociones podemos observar qué es lo que nos está pasando y también podemos generar una realidad distinta, puede sonar extraño y despertar escepticismo. Pero todos sabemos que los resultados de tu trabajo son sustancialmente diferentes cuando una persona está enojada, frustrada, resentida o insegura, respecto a lo que hace desde la armonía, el entusiasmo, las ganas y la confianza.
Por otro lado, cuando construimos nuestro futuro en base a la experiencia, lo que estamos haciendo sin darnos cuenta es repetir lo que ya conocemos. Mediante el coaching, en cambio, podemos tomar acciones en base a lo que queremos lograr, y no en base a lo que ya hicimos. Con esta nueva forma de pensar, podemos intervenir en el diseño de futuro y lograr metas para nosotros y nuestra empresa, que antes ni siquiera nos habíamos planteado.
Daniel Rosales, Director de ELAC / Escuela de Coaching Latinoamericano. Argentina.
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